Cuando yo era niño (o sea, como dice Armando, cuando la tierra todavía no se había enfriado del todo) recuerdo que me encantaba comprar barquillos a estos vendedores que llevaban al hombro ese gran recipiente cilindrico de metal con una ruleta en la tapa.
La cosa consistía en que se pagaba un precio fijo, y entonces el niño podía hacer girar la ruleta, y recibía dos, tres, cuatro barquillos, según lo que indicaba la ruleta. Por supuesto lo más diverido era hacer girar la ruleta, mucho más que comer los barquillos.
El pregón de estos "barquilleros" era "al rico barquillo de canela y limón".
Me sorprendió encontrar todavía un barquillero en las calles de Madrid, aunque me temo que la barquillera ya es sólo un elemento decorativo, y los barquillos que tiene en la cesta, los vende a precio fijo. Al igual que lo que pasa con los fotógrafos, estos personajes han encontrado un medio de vida explotando una antigua costumbre ya perdida que ellos han resucitado de cara al turismo que visita Madrid
When I was child (that is, as Armando says, when the Earth had still not cooled off absolutely)I remember that I like very much to buy rolled wafers to these salesmen who took to the shoulder that great metal container with a roulette in the cover.
The play is that a fixed price was paid, and then the client could rotate the roulette, and received two, three, four rolled wafers, according to the pointed number in the roulette. Of course the most funny was to rotate the roulette, much more that to eat the rolled wafers.
The slogan of these wafer sellers was "rich rolled wafer of cinnamon and lemon".
It surprised to me still find a wafer seller in the streets of Madrid, although I am afraid that the "barquillera" (container) already is only a decorative element, and the rolled wafers that it has in the basket, are selled to fixed price.
Like what happens with the photographers, these personages have found life means exploding one old already lost custom that they have revived facing the tourism that visits Madrid
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I g n a c i o
D e L a F u e n t e
Como veo que te interesa el tema, te cuento algo más.
En la fotografía adjunta, (que ya no es mía, sino localizada en Internet) puedes ver con más detalle este estilo de vestir, que corresponde a la moda popular de principios del siglo xx, y que ha quedado como el estilo típico del pueblo de Madrid, de manera que la gente que se quiere vestir "de madrileño" por ejemplo para acudir a una fiesta típica, se viste de esta forma.
Los hombres llevan siempre camisa blanca, chaleco de "pata de gallo" gris y blanco con rebordes negros, y gorra de visera, del mismo color. La chaqueta es también de "pata de gallo" o negra, y en invierno, se lleva además un pañuelo blanco de seda al cuello.
Las mujeres llevan un vestido largo muy ajustado al cuerpo, con grandes volantes en la parte baja y mangas de "farol" es decir muy ahuecadas en los hombros. Un pañuelo en la cabeza y un "mantón" sobre los hombros, que puede ser negro liso, o lo que se llama un "mantón de Manila" (porque se importaban desde las Filipinas) que era un mantón de seda bordado a mano con grandes dibujos de colores con dibujos de estilo oriental.
Los que van vestidos de esta forma se llaman "chulapos" y "chulapas" que es una palabra popular derivada de "chulo", en el sentido de guapo o elegante.
Estos "mantones de Manila" cuando son auténticos, es decir de seda y bordados a mano y procedentes de esa época, son un tesoro para las familias que los conservan. Yo tengo uno heredado de mi familia.
De verdad que si no me lo dices, yo hubiera pensado que era el mismo... :) Se ven iguales... Se ven muy elgantes... Si tu me los presentas sin la canasta y el cilindro, nunca hubiera creido que eran barquilleros... Muchas gracias por esta muestra de historia y costumbres...
Saludos,
MaLuisa
No he tenido tiempo de ir a ver la explicación de la cámara a tu página, pero tan pronto tenga tiempo paso por ahí...:)
Adjunto a este comentario una fotografía de OTRO barquillero, Subrayo lo de otro porque a primera vista parece el mismo, y es que van vestidos casi igual.
Lo que ocurre es que estos personajes se visten al estilo de como vestían los madrileños de las clases populares a principios del siglo XX. Es imprescindible la gorra de visera y el chaleco de tela con dibujo que aquí se llama "pata de gallo"
Hermano, gracias por hacerme recordar mi edad, jajajaja!!! pero todavía no se nos a muerto el angel de la guarda ?N0?, jajaja. esto si es nuevo para mí y aqui nunca vi a un barquillero, pero la idea y la historia me parece muy bella, la foto es simplemente perfecta en cuanto a detalles luz y colores, además me gusta la pulcritud del vendedor. me has dado una Idea para poner a un vendedor de revolución caliente, unas galletas que vendían los pregoneros en el perú, no se si allá también, pero eso fue hace casi 100 años y hace pocos días encontré uno cerca ami casa y lo fotografié.
Excelente fotografía Ignacio... Lo que más me gusta es el recipiente cilíndrico... Se ve como tan antiguo... y que se ha usado... Yo creo que nos podría contar muchas historias de niños felices comiento sus barquillos... Me gustó también mucho la historia que contaste...
Es bien interesante conocer las viejas costumbre de cada pueblo y país... Lástima que con el avance tecnólogico se están perdiendo todas esas cosas buenas...
Muy linda foto...Y qué serio está al caballero!!. Muy interesante esto de buscar el pasado en los recovecos de la ciudad....uno se reencuentra consigo mismo... Un abrazo!
Lovely story - lovely image. If only such colourful histories could still be told in Tarifa. But I'm afraid we're becoming too international and too commercial... AJ